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Grupos de consumo

Seguro que alguna vez has escuchado hablar de los grupos de consumo.
¿Sabes realmente qué son y cómo participar en uno?

Cada vez resuenan más en la sociedad palabras como kilómetro cero, sostenible, ecológico, zero waste… Surgen iniciativas que engloban todas estas palabras, cambiando las formas de consumo.
Porque somos conscientes de que el planeta nos está pidiendo a gritos un cambio.

En este artículo te compartimos todo lo que necesitas saber sobre grupos de consumo: desde qué son hasta cómo crear uno propio.

¿Qué es un grupo de consumo?

Un grupo de consumo es, ni más ni menos, que un grupo de personas que se han asociado para hacer compras conjuntas de productos.
Estos productos son, principalmente, alimentos. Aunque pueden ser ropa, enseres o todo más cosas.

Los grupos de consumo fomentan conceptos de la sostenibilidad como lo social y lo ambiental.

La filosofía de estos grupos es la de asociarse para adquirir productos de cercanía, ecológicos y a precios justos para todas. Comprar directamente a una elaboradora o productora, sin intermediarios.
El grupo obtiene mejores precios y calidades y la persona que lo produce y vende, recibe una retribución más justa por sus productos.

Grupo de personas posando
Imagen Galleria del BAH – Bajo el Asfalto está la Huerta

Ventajas de comprar a través de un grupo de consumo

Una vez te enumeremos todas las ventajas de comprar a través de grupos de consumo, ¡te aseguramos que querrás ponerte en contacto con alguno!.

  • Obtenemos productos muy frescos y de alta calidad.
  • Conocemos la procedencia y cómo ha sido tratada nuestra comida.
  • Tenemos contacto directo con las y los productores de nuestros alimentos.
  • Creamos comunidad y participamos activamente en ella, conocemos personas con nuestros mismos intereses en salud y medio ambiente. Participamos de iniciativas sanas, pues las relaciones personales también son salud.
  • Las personas productoras perciben una retribución justa por sus productos: al comprarles directamente, eliminamos intermediarios que inflan los precios, reduciendo así los beneficios de la productora o productor.
  • Cuidamos el medio ambiente: compramos de temporada, ecológico y sin transportes kilométricos.
  • Comodidad y ahorro de tiempo: organizar tus compras es la mejor manera de ahorrar tiempo en buscar los mejores productos. Siempre sabrás cómo y cuánto te llega.
Imagen Biklik Diseinua (Uztaro Nekazari kooperatiba)

¿Cómo funcionan los grupos de consumo?

A grandes rasgos, podemos decir que un grupo de consumo funciona así: personas que se asocian para hacer compras conjuntas de productos que les interesen.

Esta definición es para hacerse una idea general, porque los grupos funcionan según cómo hayan decidido organizarse. O en función de cómo se gestionen.

Estas serían las tres formas más habituales de gestionar un grupo:

  1. Por cestas: la agricultora o agricultor nos proporciona una cesta, normalmente general, de productos elegidos por ella o él mismo. El precio de la misma suele ser fijo, aunque a veces puede variar, según la temporada.
  2. Por pedidos: la agricultora o agricultor nos pasa un listado, semanal o quincenal, de productos. Nosotras elegimos los que queremos, acordando un día de recogida y pago.
  3. Por cooperativa: este tipo de organización se caracteriza porque sus miembros pagan una cuota fija mensual. Sirve para financiar huertos o granjas, y que las personas que trabajan en ellas tengan un salario más estable durante el año. A cambio de esa cuota fija, se recibe una cesta, semanal o quincenal, de productos elegidos por la productora o el productor.

La importancia del trabajo colectivo

Una de las principales características de los grupos de consumo, es su trabajo en equipo.
Cada persona que quiera pertenecer al grupo, debe asumir responsabilidades en el mismo: gestionar pedidos, pagos, puntos de recogida, contacto con proveedores…

Estas tareas se reparten entre todas y es requisito indispensable para pertenecer al grupo.
Por lo que si estás buscando comprar calidad a mejor precio, sin más, este no es tu formato.

Las relaciones en los grupos de consumo suelen propiciar amistades o el surgimiento de otras iniciativas de índole social.
Crear comunidad es un pilar muy importante de los grupos de consumo.

Quiero poner en marcha un grupo de consumo, ¿cómo lo hago?

Puede ser que en tu zona no exista ningún grupo de consumo. ¡No te preocupes! Te damos unas pautas para crear el tuyo.

Como primer paso, y fundamental, será buscar personas.
Pregunta en tu grupo de amigos, vecinos, pon anuncios en tu comunidad…
Lo ideal es que reúnas un mínimo de 5 hogares, hasta un máximo de 10, para comenzar. Al principio un grupo pequeño será más fácil de gestionar, mientras va madurando.

Segundo paso: acordar las reglas del grupo, forma de organizar el grupo, lugares y frecuencia de reuniones, punto de recogida de productos, formas de pago, frecuencia de pedidos, comunicación con productores, etc…

Tercer paso: la búsqueda de productores y productos. Contactar con las personas productoras de proximidad que os puedan servir alimentos en la manera que hayáis acordado en el grupo de consumo.

Es importante que el funcionamiento del grupo y la comunicación sea respetada desde el principio.
Que todas las personas asuman sus responsabilidades.

Para ello, te recomendamos que elaboréis un documento donde se especifique el funcionamiento del grupo. Y que lo tengan todas las personas pertenecientes al grupo.
Los grupos de consumo llevan una estructura horizontal, en el que todas las personas son iguales en cuanto a derechos y responsabilidades, sin líderes.

Pantalla de ordenador

Recursos online para grupos de consumo: encuentra o que te encuentren

Internet es el primer sitio donde buscaremos grupos de consumo en nuestra localidad. O cómo crearlo.

Aquí te dejamos algunos recursos que seguro te vendrán genial para crear o buscar un grupo de consumo:

  • Grupo a grupo: web que reúne grupos de consumo de toda España.
  • Experiencia de un grupo de consumo: post maravilloso sobre la experiencia de una familia en un grupo de consumo. Contiene mucha información útil.
  • La Granada, un grupo de consumo combativo: guía para crear un grupo de consumo combativo o autogesionado. También cuentan su experiencia como grupo.
  • Ecoagricultor: buscador de grupos de consumo.
  • Redes sociales: muchos grupos de consumo tienen presencia en redes sociales, como Facebook, donde cuelgan noticias y eventos. O simplemente lo usan como herramienta para tener presencia online.

Te animamos a que busques un grupo de consumo en tu zona.
Descubre cómo funciona, ¡quizá te animes a pertenecer a uno!.

Y si ya perteneces a uno, ¿cómo se llama y dónde estáis? ¿Nos compartes tu experiencia?
¡Te leemos en comentarios!

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Mercados de proximidad en tiempos de COVID-19

Mercado de agricultores, mercado de productores, mercadillo de proximidad, mercado campesino, rastro de frutas y verduras…
Tiene múltiples formas de llamarse, pero todos significan lo mismo: productores, agricultores, panaderos, ganaderos, queseros o artesanos se reúnen periódicamente para venderte sus productos directamente, sin intermediarios. De sus manos a tus manos, de la huerta al plato.

Con este artículo vamos a poner sobre la mesa todas y cada una de las ventajas que tiene esta forma de comercialización, la de kilómetro cero, de proximidad.
Te contamos también cómo están viviendo las y los productores la crisis del COVID-19, por la prohibición en muchas regiones de realizar los mercados durante el estado de alarma, una clara violación de los derechos de soberanía alimentaria.

¿Te imaginas prohibir ser ecológico, sostenible y socialmente justo?

mercado de proximidad

En estos tiempos, que tanto se está hablando sobre sostenibilidad, huella de carbono, ecología, etc… no tendría sentido maltratar cualquier opción que fomente estas buenas prácticas -recordemos que tenemos un ministerio de Transición Ecológica-.


No tendría sentido prohibir mercados de proximidad, que nos ofrecen alimentos de temporada, de kilómetro cero, mucho más sostenibles que los que han recorriendo cientos y miles de kilómetros, que generan una economía local sana y justa.
No tendría sentido dejar a cientos de campesinas y campesinos con las manos llenas de productos, sin saber qué hacer con ellos, forzando no solo a tirarlos porque no hay salida, forzando sus economías familiares a encaminarse a un desastre.

Todos estos despropósitos, por los que no cabe si no echarnos las manos a la cabeza, están ocurriendo desde el comienzo de la crisis por el coronavirus.


Se han prohibido los mercados no sedentarios, de proximidad, en muchísimas partes de la geografía española, dejando en la estocada a cientos de familias, forzándonos a las consumidoras a ir a los supermercados e hipermercados, obviando por completo el derecho a elegir nuestra alimentación.
Con estas medidas se está apostando por un modelo agroalimentario industrializado, un modelo de comercialización injusto y abusivo, donde 4 personas se llenan los bolsillos, en lugar de repartir riqueza.
A pesar de tener las y los políticos la boca llena de palabras como «ecología», «sostenibilidad», «transición ecológica», «huella de carbono» y un largo etc.

Hablemos de seguridad sanitaria: mercados vs hipermercados

Una de las grandes preguntas que lanzamos a la sociedad, todas las organizaciones y personas que estamos haciendo públicas las demandas de apertura de los mercados no sedentarios, es la siguiente:
¿No es igual de seguro ir al mercado que al supermercado?
¿Acaso no se pueden mantener las distancias de seguridad y seguir los protocolos de higiene de la misma manera hipermercados que en mercados?
Imagina el posible escenario en tu cabeza y formula tus respuestas.

En este contexto, hablamos exclusivamente de seguridad sanitaria frente al coronavirus: cómo podemos mantener la distancia social entre personas dentro un escenario u otro, la higiene personal de manos, el uso de mascarillas, guantes, etc…

Veamos la comparativa de seguridad sanitaria entre mercados y supermercados:

MERCADOS NO SEDENTARIOS

– Productos directos del productor
al consumidor, sin intermediarios.

– Normalmente se celebran en
espacios abiertos.

– Los productos no se manipulan por
cientos de clientes, los maneja la persona
responsable del puesto.

– Los puestos están gestionados por los y las
propias productoras, que por ley tienen una alta formación higiénico-sanitaria.

SUPERMERCADOS E HIPERMERCADOS

– Productos que pasan por una larga cadena
de distribución, por lo tanto, por muchas manos.

– Son espacios cerrados.

– Los productos están expuestos a ser tocados por
la multitud de personas que acuden día a día.

– En estas superficies rotan durante el día múltiples empleadas y empleados, aumentando el riesgo de contagio.

mercado de proximidad

Un mercado de proximidad nos proporciona alimentos que van directos del campo al consumidor, que a penas pasan de manos en manos, reduciendo así el riesgo de contagio.
Los grandes supermercados nos ofrecen productos que han pasado por infinitas manos, tanto en la distribución como dentro de los establecimientos donde los adquirimos.

Seguramente habrás llegado a la conclusión que se puede aplicar un protocolo de seguridad sanitaria frente al COVID-19 tanto en grandes superficies como en mercados no sedentarios, adaptándose a las particularidades de cada uno, pero que por afluencia y modelo de distribución, los mercados nos ofrecen entornos sanitarios más seguros.

Seguridad sanitaria, pero…¿y la seguridad alimentaria?

mercado de proximidad

Hemos querido anteponer en este artículo, debido a la crisis actual, la seguridad sanitaria frente a la alimentaria.
Pero debemos hablar de ella, ya que la seguridad alimentaria es aquella que nos proporciona alimentos seguros.

¿Y si te dijese que los gobiernos que hemos tenido no están por la labor de proporcionarte los alimentos más seguros que pueda? ¿Que le está dando prioridad a alimentos que te están envenenando? ¿Que está dando prioridad a una forma de producción que provoca contaminación que te está enfermando?

En la carta que se envió al ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el día 30 de marzo, reivindicando, entre otras cosas, que se permitiese la apertura de los mercados no sedentarios, se citaba un artículo dentro de las directrices marcadas por la Comisión Europea respecto a la crisis del COVID-19

Dice así: Directrices para medidas de gestión de fronteras para proteger la salud y garantizar la disponibilidad de bienes y de servicios esenciales (COVID19) – (2020/C 86 I/01) establece que se debe garantizar “…la cadena de suministro de productos esenciales como medicamentos, equipos médicos, productos alimentarios esenciales y perecederos y ganado.

Leyendo esta directriz, y viendo las prohibiciones de venta en mercadillos a un sector como el de las pequeñas explotaciones agroalimentarias familiares, nos damos cuenta del incumplimiento de la misma por parte del gobierno español.

Como cadena de suministro de alimentos a la población, solo se ha puesto la mirada en el modelo productivo y de distribución industrializado. No se han tenido en cuenta las pequeñas explotaciones, que nos proporcionan alimentos más seguros, nutritivos, de kilómetro cero, en muchas ocasiones ecológicos, socialmente justos y que permiten sobrevivir a las poblaciones rurales.

Ejemplos de gestión de mercados de proximidad
durante la crisis COVID-19

Para hacernos una idea de la visión general de los gobiernos respecto a fomentar una producción más sostenible y socialmente justa, os ponemos el ejemplo de gestión de los mercados en Euskadi.

El día 8 de abril, poco después de mandar la carta al ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el gobierno vasco decide prohibir los mercados no sedentarios.
Los y las baserritarras critican duramente la medida, realizando acciones de protesta por las redes sociales, mandando mensajes de ayuda, pues muchas familias quedarán sin su fuente de ingresos, así como miles de productos alimentarios no tendrán salida y se perderán.

Las protestas reciben respuesta: el gobierno de Euskadi propone que se vendan los productos a Eroski S.Coop. (Eroski) y Uvesco S.L. (BM) como única salida, dando una solución completamente sometida a las grandes corporaciones alimentarias. Las mismas que maltratan el sector agroalimentario apostando por modelos de producción destructivos y contaminantes.

Días mas tarde, gracias a la presión de múltiples protestas de baserritarras y colectivos afines a la causa, el gobierno de Euskadi decidió volver a permitir los mercados.

¿Qué pasa con las productoras sin sus mercados?

Los ingresos de muchas productoras que venden directamente en mercados no sedentarios o de proximidad, se han visto claramente mermados.

El sector ha lanzado, durante las semanas que llevamos de confinamiento, multitud de gritos de ayuda, que han tenido una respuesta muy positiva por parte de la población, pero no por parte del gobierno, que se limita a hacer rebotar el SOScampesinado de despacho en despacho.

Hemos visto como productoras de queso han alertado de no tener dónde colocar kilos y kilos de producto.
Agricultoras con las manos llenas de productos sanos y de temporada no han tenido salida para sus productos.
Las ganaderas de pequeñas explotaciones, que tanto ayudan a regenerar los campos en las regiones rurales, no tienen sitio para vender su producto.

En muchas ocasiones, los ingresos de pequeñas explotaciones productoras -ganaderas, agricultoras, elaboradoras, queseras…- , dependen casi por completo de los mercados de proximidad.

LOS MERCADOS Y LA DESESCALADA

Acabamos de conocer que la celebración de los mercados no sedentarios será posible desde la fase 2 de la desescalada, pero con restricciones: en la fase 2 sólo se podrá poner el 25% de los puestos, asegurar que se puede guardar una distancia de 6 metros entre puestos o el 100% de los puestos en un nuevo espacio que asegure esa separación de 6 metros entre puestos. En la fase 3, mismas condiciones pero el porcentaje de puestos permitidos en caso de no poder guardar 6 metros de distancia entre puesto y puesto, es el 50%.

En la fase 2 de la desescalada también se ha contemplado que se pueda acudir a terrazas de establecimientos de restauración y bar, con un aforo limitado.
El acceso a alimentos de proximidad, alimentos de primera necesidad, se ha metido en el mismo saco que las consideradas terrazas de ocio.

Del huerto al plato: alimentos de primera

mercado de proximidad

Concluimos este análisis de la situación de las pequeñas producciones agroalimentarias en tiempos de COVID-19 haciendo un llamamiento a la reflexión: si tenemos acceso a alimentos de primera, como son los ecológicos, los producidos a pequeña escala, respetando el medio en el que se desarrollan, ¿por qué los gobiernos nos empujan a consumir otros alimentos que no son tan seguros y respetuosos?

En tiempos de reflexión y acción frente a la crisis climática que estamos sufriendo, se sigue anteponiendo el modelo agroindustrializado frente a las opciones sostenibles.
El COVID-19 no puede ser una excusa para maltratar a un sector que, ya de por si, viene siendo maltratado hace muchos años.

Porque si podemos ir a súper, podemos ir al mercado.

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Semillas transgénicas y sus efectos

Muchos de nosotros hemos escuchado infinidad de veces el nombre de transgénico, en los últimos tiempos más que nunca, con una connotación negativa -y justificada-. Pero, ¿sabemos realmente qué es un transgénico? Nos suena que es daniño para la salud y el medio ambiente, que se relaciona con grandes multinacionales,

A lo largo de este artículo te vamos a despejar todas las dudas que tienes sobre los transgénicos: cómo afectan desde la semilla, a la planta, pasando por el ecosistema hasta nuestra salud y los derechos humanos.

¿Qué es una semilla transgénica?

Una semilla transgénica es una semilla que ha sido modificada genéticamente, su código genético ha sido modificado de forma artificial en un laboratorio. Se le añaden genes, pero no necesariamente de la misma especie o reino: se usan genes de vegetales, animales o incluso bacterias y virus. En la naturaleza jamás se darían cruces genéticos como los que se realizan en las semillas transgénicas.

Por qué se crean las semillas transgénicas

La justificación de su creación fue porque decían que con ellas se conseguía un mejor rendimiento de los cultivos, menor afección de plagas, mayor productividad, más resistencia a golpes, traslados y aumento de su duración durante el almacenaje o menor empleo de fitosanitarios. Pero la realidad dista mucho de la utópica declaración de intenciones que las multinacionales y las empresas de biotecnología hicieron en su momento.

semillas transgenicas
Imagen: Cdc-IFpQtennlj8-unsplash

Principales cultivos de transgénicos en el mundo

A día de hoy son 28 los países que permiten el cultivo de transgénicos, siendo 20 de ellos países en vías de desarrollo. Estados Unidos lidera la producción de transgénicos, aunque cada vez se aumentan las cuotas de transgénicos en países en vías de desarrollo.
La gran mayoría de estos cultivos están destinados a alimentar a la ganadería intensiva o darles un uso industrial.

Los principales cultivos de transgénicos en el mundo son: soja (un 60% del total), maíz (23%), algodón (11%) y colza (6%).



El 95% del cultivo transgénico
de Europa se realiza en España



Transgénicos en España

En Europa, solo hay unos pocos países que cultiven transgénicos, siendo España la que cuenta con el mayor porcentaje de este cultivo, un 95% del total europeo. Las plantaciones se concentran en Aragón, Cataluña y Extremadura, como mayoritarias, seguidas de Navarra, Castilla la Mancha y Andalucía.
El único cultivo autorizado es el maíz transgénico creado por Monsanto, MON-810.

maíz transgénico
Imagen: No-one-cares-l_5MJnbrmrs-unsplash

Problemas derivados de uso

Existen muchos problemas derivados del uso de los transgénicos. En su momento, estos cultivos se promocionaron como una revolución en el mundo agrícola, prometían grandes rendimientos, ausencia de plagas y productos más fuertes y sanos. A día de hoy, nada de esto se ha cumplido, es más, este tipo de cultivos no ha hecho más que sumar problemas y desgracias a nivel ambiental, en la salud y en los derechos humanos.

En el medio ambiente

Uno de los problemas asociados a los cultivos transgénicos, es el uso de agrotóxicos, como los herbicidas, que han resultado muy dañinos para el medio ambiente. Estos productos, que prometen unas cosechas perfectas, están contaminando los acuíferos, matando flora imprescindible para los ecosistemas y, a consecuencia de ello, provocando graves problemas a la fauna -se ha demostrado que el polen del maíz transgénico es tóxico para las mariposas monarca, de ahí su masiva desaparición-.
Además, los herbicidas están creando las llamadas «súper malas hierbas», resistentes a cualquier método de control.
Con estos cultivos, se está fomentando una agricultura muy industrializada y de mono cultivo, que está causando el deterioro de los suelos a marchas forzadas.
En América del Sur, los monocultivos de soja son los responsables de las grandes deforestaciones que se están sufriendo, pues se prioriza este cultivo frente a los bosques.

En la salud

El uso y la introducción de los transgénicos tuvo lugar hace 15 años, sin ningún informe que avalase su seguridad a la hora de consumirlos.
Los estudios «oficiales» que hoy en día hablan de su supuesta seguridad, son realizados por las mismas empresas que crean los transgénicos.
Estudios independientes en animales, están demostrando que no son inocuos como nos quieren hacer creer.
Se están empezando a asociar a ciertas disfunciones en la salud, como nuevas alergias, afectaciones inmunitarias y hormonales, daño en otros órganos, problemas de reproducción… También se está comenzando a hablar de resistencia a los antibióticos provocada por alimentos transgénicos: en ocasiones, se utilizan marcadores genéticos resistentes a antibióticos en su creación.

Uno de los colectivos afectados por los transgénicos son las y los agricultores, debido al uso masivo de fertilizantes, herbicidas y demás productos fitosanitarios tóxicos. Son productos volátiles y en muchas ocasiones se manipulan sin las medidas de seguridad pertinentes, por dos motivos: por carecer de ellas o porque no se informa adecuadamente sobre su aplicación con seguridad.

El glifosato, uno de los herbicidas más extendidos en su uso, fue declarado como cancerígeno en 2015.

Un informe de la ONU cifra en 200.000 las muertes anuales por el uso de plaguicidas, principalmente en países en vías de desarrollo.

semillas transgénicas
Imagen: Tuan-Anh-Tran-tHfJ3mevHi0-unsplash

En las semillas tradicionales

El impacto que sufren las semillas tradicionales con los cultivos transgénicos podríamos haberlo metido en la categoría de medio ambiente, pero hemos querido hacer un apartado especial, porque el daño que están sufriendo ya no es reparable en muchos casos.

Las semillas son el origen de todo, el código genético que se ha ido adaptando, año a año, a los terrenos, al clima, incluso a los cambios provocados por la contaminación. Pero hay un cambio al que no pueden adaptarse: a los transgénicos.

Recordemos que las semillas transgénicas han visto alterado su ADN, mediante prácticas artificiales. Éstas, a su vez, interfieren en los cultivos tradicionales, por polinización, modificando el código genético de las semillas tradicionales para siempre.

Como muestra, los siguientes datos ponen en evidencia la destrucción genética que están sufriendo algunos cultivos tradicionales:

  • En México, se ha perdido el 80% de las variedades de maíz.
  • El 97% de las variedades de cultivo registradas en EEUU hace 80 años han desaparecido.
  • Se ha destruido el 75% de variedad genética de cultivos en los últimos 100 años.

En los derechos humanos

Uno de los principales derechos que socava la agricultura con transgénicos es el de la soberanía alimentaria.

Uno de los grandes problemas que están teniendo agricultoras y agricultores tradicionales que conviven con los transgénicos, es la contaminación genética de sus plantaciones, por la que, además, resultan denunciados por las empresas creadoras de transgénicos.
Se están dando casos donde una plantación tradicional contaminada es denunciada por una «apropiación indebida» de la genética de un transgénico, que está patentada, haciendo pagar al agricultor los supuestos daños causados por ese «uso indebido» – por contaminación – llegando en muchos casos a arruinarles.
Debido a estas atrocidades, muchas personas se están viendo obligadas a abandonar sus tierras ante la imposibilidad de realizar sus cultivos tradicionales.

Otro de los derechos fundamentales que está siendo atropellado por el uso de transgénicos es el derecho a la salud. Todos los problemas que están surgiendo a raíz del uso de estos cultivos están provocando graves problemas de salud a nivel mundial.

Los derechos sociales también se están viendo afectados en diversas partes del mundo, como consecuencia de la destrucción de ecosistemas, medios de vida o tradiciones culturales.

En países como México, el derecho a la información no se está respetando, pues los etiquetados de los alimentos no informan si los ingredientes que utilizan en su elaboración son transgénicos. En Europa, por ejemplo, si hay más del 0,9% se debe indicar en el etiquetado.
Entre estos ingredientes que derivan de los transgénicos tenemos almidones, grasas vegetales, leticinas o harinas.

Semillas transgenicas
Imagen Creative Common

Luchemos contra los transgénicos

Una de las mejores maneras de luchar contra los transgénicos es la educación y la información. Cuánto mejor informados estemos, mejor podremos hacerle frente.

Rechaza todo alimento procedente de la agricultura con transgénicos.
Informa a tu entorno sobre el peligro que lleva asociado el uso de semillas transgénicas.
Habla con tus mayores sobre la desaparición de variedades de semilla local, para que echen la vista atrás y sean conscientes de lo que se ha perdido.
Educa sobre el uso de agrotóxicos: hay una generación entera de pequeños agricultores que han vivido la transición al uso de fitosanitarios tóxicos sin ningún tipo de control y no son conscientes del daño que les provoca y que pueden provocar. Háblales de ello, haz campañas de concienciación.

Y sobre todo, no dejes de luchar, porque entre todas estamos a tiempo de evitar más daños provocados por los transgénicos. Entre todas podemos derrotarlos.